El pasado 21 de mayo, el Consell Valencià de Cultura, organizó un homenaje a la figura del gran poeta valenciano Francisco Brines cuando se cumplen cinco años de su fallecimiento.
Abrió el acto el President de Consell, Don José María Lozano, con la lectura de la carta remitida por SSMM para ser comunicada en el acto:



Además de alabar la figura del poeta, preguntó a las instituciones y a las personas asistentes que llenaban la sala, ayudar a la labor de preservación de su legado, principio rector de la Fundación Francisco Brines que trabaja afanosamente, con un inmenso esfuerzo, y que necesita ayuda dado el grandísimo legado que él generosamente confió. La generosidad del primer premio Cervantes valenciano fue la palabra que más se escuchó en todos los discursos, falta ahora que sea correspondida por la sociedad valenciana.
El acto fue moderado por la consellera Ana Noguera. La presidenta de la FFB, Mariona Brines, pronunció las siguientes palabras:
Desde la Fundación Francisco Brines queremos agradecer al Consell de Cultura y en especial a su Presidente José María Lozano el abrirnos sus puertas para este homenaje a Francisco Brines en el 5º aniversario de su fallecimiento. Alargo este agradecimiento al equipo del Consell que ha organizado este acto y también a sus más íntimos amigos valencianos que están hoy aquí para recordarle. Sé que hay más, de hecho, entre el público se encuentran varios amigos suyos, pero que por tiempo y espacio, no es posible que todos se pronuncien. A Guillermo Carnero le hubiese gustado mucho estar aquí hoy, pero por motivos de salud le era imposible. Y darles las gracias a todo ustedes, querido público, por acompañarnos.
Como presidenta de la Fundación F.B. les voy a decir unas palabras antes de que siga el evento, pero como también soy su sobrina lo que les voy a contar va a ser más personal.
Y así comienzo.
“Y un día habrá de ser,
sin que la grata luz, las voces de la casa,
los cultivos del huerto, los días recordados
de la remota y breve juventud,
ni tampoco el amor que me tenéis,
retrasen la obligada despedida.”
Verso del poema: “Palabras para una despedida” del libro Aún no publicado en 1971.
50 años más tarde llegó esa despedida tan anunciada. La despedida real.
Ayer, hace 5 años, mi tío supo que iba a morir y fue por decisión propia, que quiso que le retirasen todos los aparatos que le mantenían en vida. Entonces fue cuando me llamó la doctora, con la que había estado toda la semana en contacto, para decirme que si me quería despedir de él, era ahora el momento puesto que no le quedaba mucho tiempo más.Yo me encontraba cerca de Gandia y me encontraba cerca, porque esa mañana había estado en el hospital. Había quedado con mi primo Javier a comer, – hijo de mi tía Rosita, que fue prima hermana de Paco Brines – y que tuvieron una relación muy bonita durante toda su vida. Y mi primo también tenía una relación muy entrañable con mi tío. Esto lo menciono, porque fuimos los dos a despedirnos de él.
Llegamos al hospital y entramos en la UCI. Ya no estaba en la habitación anterior con tanto aparato y ruido, si no en un recoveco más silencioso.
Estaba sentado en una butaca, tranquilo, esperando… y al vernos se alegró mucho. Empezamos a hablar, a conversar… lo que se pudo conversar. Fue difícil, aún así hubo algún momento de risas entre los tres. Pero sí, era bastante desesperante, porque de él salían amagos de palabras que terminaban en sonidos sin más; y claro, no le comprendíamos.
Hubo un momento en que nos quería comunicar algo importante – algo importante de verdad – con mucha insistencia, ya que lo intentaba una y otra vez. Nosotros, a su vez, intentábamos entender sus palabras y le decíamos que si quería decir esto: No, si quería decir lo otro: Tampoco, y así sucesivamente hasta que a mi primo se le ocurrió preguntarle si lo quería escribir. Afirmó.
Mi primo se dirigió entonces a las enfermeras y volvió con un lápiz y un papel y se lo entregó.
Escribió dos palabras.Le llevó una eternidad hacerlo.Ustedes ni se imaginan el esfuerzo titánico que esto le supuso.¡Luchó por cada letra! Por la línea recta, la semicurva, la curva, la distancia entre las letras, el espacio entre las palabras… fue agotador.
Hace poco se lo conté a una amiga mía, que me dijo: ¿Pero entonces tu tío murió escribiendo? Y sí, la verdad es que Francisco Brines murió escribiendo.
Niño precoz, que empezó a leer el periódico a los tres años (asombrando a toda la familia) y que terminó escribiendo… como un niño de tres años.
Sus últimas dos palabras fueron:
OS QUIERO
Seguidamente el poeta Vicente Gallego, gran amigo de Brines, realizó un elogio de su poesía y del carácter del poeta. Se leyeron fragmentos por parte de otros amigos como Juan Pablo Zapater, Manuel Borrás, Jaime Siles y Rosa Mascarell.
Al final se brindó con un vino de honor que ofreció el CVC en sus jardines.
Un acto lleno de emoción y reconocimiento que agradecemos al Consell Valencià de Cultura.






