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La comunidad terapéutica “resiste” al COVID

La pandemia ha condicionado el tratamiento de las personas de la comunidad terapéutica Los Granados. Las restricciones de movilidad impuestas por el Gobierno durante el confinamiento obligaron a adaptar cada programa individual y las expectativas iniciales de estancia en este centro residencial de Patim. En muchos casos el aislamiento impuesto se ha incorporado como un objetivo adicional en su programa. El resultado principal es que la media de estancia de quienes han superado de forma satisfactoria el programa se ha incrementado con respecto a años anteriores a 6 meses (5 meses en el 2019). Un dato muy importante si se tiene en cuenta lo difícil que ha resultado mantener a las personas residentes sin la posibilidad de salidas terapéuticas.

La comunidad terapéutica tiene como finalidad la consecución de los objetivos marcados mediante la realización de actividades que incidan directa e indirectamente en las diferentes dimensiones que afectan al individuo. Las áreas de intervención son: biológicosanitaria, medioambiental, psicológica, social, jurídica, educacionalcultural, sociolaboral, ocio y tiempo libre y ética. Para responder a las dificultades planteadas por la crisis sanitaria, se han reforzado los medios digitales para mantener la relación con cada familia así como el apoyo psicológico y social.

Durante el pasado año se han atendido a 51 personas (6 mujeres y 45 hombres). De las que 9 permanecían en programa al finalizado 2020 y un 43% lograron el alta terapéutica. La sustancia principal que motiva el ingreso sigue siendo la cocaína y la vía de administración intranasal o esnifada. El perfil general es el de un hombre entre 34 y 41 años, soltero, en paro, de nacionalidad española y con estudios secundarios, que comenzó a consumir entre los 15 y 18 años y carece de antecedentes familiares de adicción. Los datos son muy parecidos entre las mujeres, aunque la media de edad es ligeramente superior, ronda los 42 años.

En estos momentos dentro de la red asistencial existen pocos centros que acojan personas en programa de mantenimiento con agonistas opiáceos asociados a problemas legales, cuya sentencia ejecutoria posibilite el internamiento en un centro alternativo a la prisión o en régimen residencial. Por ello, la comunidad terapéutica adquiere un carácter singular ya que pretende cubrir las lagunas actuales que impiden acceder a un importante sector de esta población a los recursos existentes, ofreciendo de este modo –gracias a la aportación del IRPF del tramo autonómico- una alternativa que no sólo intenta solucionar la problemática actual, sino que está abierta a otras que pudieren surgir en un futuro. Este recurso acreditado por la Administración Autonómica y que obtuvo la certificación de calidad QUALICERT-SGS para comunidades terapéuticas en el 2007.

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